"Para crear vida, para promover el progreso, para suscitar interés y vivacidad, es necesario quebrar las formas, modificar estructuras, cambiar la naturaleza de nuestra civilización. Para crear hay que destruir; y un agente de destrucción en la sociedad es el poeta. Creo que el poeta es necesariamente un anarquista y que él debe rechazar todas las concepciones organizadas del Estado, no sólo aquellas que heredamos del pasado, sino también las que se imponen al pueblo en nombre del futuro. En ese sentido no hago distinción entre fascismo y marxismo.(...)El poeta, el pintor o el músico, si es algo más que creador de diversiones, es un hombre que nos lleva hacia una alegre o trágica interpretación del sentido de la vida; que predice nuestro destino humano o que celebra la belleza o la significación de la naturaleza que nos rodea; que crea en nosotros el asombro y el terror de lo desconocido. Tales cosas sólo pueden ser hechas por alguien que posee una sensibilidad superior y un profundo conocimiento interior. De alguien que en virtud de sus dones naturales se mantiene alejado de la masa, no ya por desdén, sino simplemente porque sólo puede ejercer sus facultades desde cierta distancia, en la soledad. Los momentos de la creación son silenciosos y mágicos, un trance o arrobamiento durante el cual el artista se halla en comunión con fuerzas que subyacen el plano habitual de la emoción o el pensamiento. He ahí algo que el hombre de acción, el político y el fanático no pueden comprender. Estos suelene reprobar al artista y le obligan a entrar en el tumulto de las actividades prácticas, donde sólo podrá producir mecánicamente, de acuerdo con moldes intelectualmente predeterminados. En tales condiciones no puede producirse una obra de arte, sino sólo una ésteril y deleznable apariencia de la misma. Obligado a producir en tales circunstancias el artista más sensitivo caerá en la desesperación. In extremis, como en el caso de Mayakosvky, apelará al suicidio.
"Herbert Read, Arte, Poesía, Anarquismo, Ed. Reconstruir, Buenos Aires, 1962, pp. 12 y 22-23.
lunes 25 de agosto de 2008
lunes 3 de marzo de 2008
Humano, demasiado humano - Nietzsche
" Quien ha alcanzado la libertad de la razón, aunque sólo sea en cierta medida, no puede menos que sentirse en la tierra como un caminante, pero un caminante que no se dirige hacia un punto de destino pues no lo hay. Mirará, sin embargo, con ojos bien abiertos todo lo que pase realmente en el mundo; asimismo, no deberá atar a nada en particular el corazón con demasiada fuerza: es preciso que tenga también algo del vagabundo al que agrada cambiar de paisaje. Sin duda ese hombre pasará malas noches, en las que, cansado como estará, hallará cerrada la puerta de la ciudad que había de darle cobijo; tal vez incluso como en oriente, el desierto llegue hasta esa puerta, los animales de presa dejen oír sus aullidos tan pronto lejos como cerca, se levante un fuerte viento, y unos ladrones le roben sus acémilas. Quizá entonces la terrible noche será para él otro desierto cayendo en el desierto y su corazón se sentirá cansado de viajar. Y cuando se eleve el sol de la mañana, ardiente como un airado dios, y se abra la ciudad, puede que vea en los ojos de sus habitantes más desierto, más suciedad, mas bellaquería y más inseguridad aún que ante su puerta, por lo que el día será para él casi peor que la noche. Es posible que a veces sea así la suerte de este caminante. Pero pronto llegan, en compensación, las deliciosas mañanas de otras comarcas y de otras jornadas, en las que desde los primeros resplandores del alba, ve pasar entre la niebla de la montaña a los coros de las musas que le rozan al danzar; más tarde sereno, en el equilibrio del alma de la mañana antes del mediodía y mientras se pasee bajo los árboles, verá caer a sus pies desde sus copas y desde los verdes escondrijos de sus ramas una lluvia de cosas buenas y claras, como regalo de todos los espíritus libres que frecuentan el monte, el bosque y la soledad, y que son como él, con su forma de ser unas veces gozosa y otra meditabunda, caminantes y filósofos. Nacidos de los misterios de la mañana temprana, piensan qué es lo que puede dar al día, entre la décima y la duodécima campanadas del reloj, una faz tan pura, tan llena de luz y de claridad serena y transfiguradora: buscan la filosofía de la mañana. "
domingo 2 de marzo de 2008
+ Neruda - Confieso que he vivido
" Uno de los amigos de Federico y Rafael era el joven poeta Miguel Hernández. Yo lo conocí cuando llegaba de alpargatas y pantalón campesino de pana desde sus tierras de Orihuela, en donde había sido pastor de cabras. Yo publiqué sus versos en mi revista Caballo Verde y me estusiasmaba el destello y el brío de su abundante poesía. Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y que conserva frescura subterránea. Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba a las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras. "
viernes 29 de febrero de 2008
Donde el corazón te lleve - Susanna Tamaro
" Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer. Recuerda que un árbol de gran copa y pocas raíces es derribado por la primera ráfaga de viento, en tanto que un árbol con muchas raíces y poca copa a duras penas deja circular la savia. Raíces y copa han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas: sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, sólo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y de frutos. Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aun. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve. "
Susanna Tamaro, Donde el corazón te lleve ( fragmento )
Susanna Tamaro, Donde el corazón te lleve ( fragmento )
jueves 28 de febrero de 2008
Sábado 1 de Marzo de 2008
miércoles 27 de febrero de 2008
Herbert Read
Anarquismo y poesía (fragmento)
" Aunque ello pueda parecer fuera de razon a quienes esten ajenos al quehacer poetico, el poeta exige un tipo de sociedad en el que el recogimiento, el retiro, sea un derecho natural. Exige la posibilidad de meterse entre la muchedumbre y salir de ella con la misma facilidad con que entra y sale de su casa. Acusa al mundo moderno de haber invadido su rincon de soledad, de haberlo llenado de preocupaciones y de rumores, de haber introducido en el la politica y las guerras totalitarias. En consecuencia, el poeta se ve obligado a exigir, por razones poeticas, que se transforme el mundo. Y no cabe afirmar que tal exigencia sea desmedida: constituye la condicion primera de su existencia.
(...)
Resulta muy dificil para el artista aceptar en el seno de la sociedad esta tarea, que no le comporta agradecimiento alguno: mantenerse aparte y, sin embargo, actuar como intermediario; comunicar a la sociedad algo que le es tan esencial como el pan y el agua y, sin embargo, poder hacerlo solo desde una posicion de aislamiento y desapego. La sociedad nunca llegara a comprender y amar al artista, porque nunca llegara a estimar su indiferencia, su asi llamada objetividad. Mas el artista debe aprender a amar y comprender a la sociedad que lo rechaza. Debe aceptar tan dura experiencia y apurar, como Socrates, la copa mortal. "
Anarquismo y poesía ( fragmento )
" Aunque ello pueda parecer fuera de razon a quienes esten ajenos al quehacer poetico, el poeta exige un tipo de sociedad en el que el recogimiento, el retiro, sea un derecho natural. Exige la posibilidad de meterse entre la muchedumbre y salir de ella con la misma facilidad con que entra y sale de su casa. Acusa al mundo moderno de haber invadido su rincon de soledad, de haberlo llenado de preocupaciones y de rumores, de haber introducido en el la politica y las guerras totalitarias. En consecuencia, el poeta se ve obligado a exigir, por razones poeticas, que se transforme el mundo. Y no cabe afirmar que tal exigencia sea desmedida: constituye la condicion primera de su existencia.
(...)
Resulta muy dificil para el artista aceptar en el seno de la sociedad esta tarea, que no le comporta agradecimiento alguno: mantenerse aparte y, sin embargo, actuar como intermediario; comunicar a la sociedad algo que le es tan esencial como el pan y el agua y, sin embargo, poder hacerlo solo desde una posicion de aislamiento y desapego. La sociedad nunca llegara a comprender y amar al artista, porque nunca llegara a estimar su indiferencia, su asi llamada objetividad. Mas el artista debe aprender a amar y comprender a la sociedad que lo rechaza. Debe aceptar tan dura experiencia y apurar, como Socrates, la copa mortal. "
Anarquismo y poesía ( fragmento )
martes 26 de febrero de 2008
A la muerte, de No me llames poeta
" Muerte, fatal término, ausencia por siempre.
Sólo el campo yermo que nos recibe, de su tierra, nuevo abono.
Nunca más la fragancia de la brizna de hierba ni el arder de encendidos leños; tampoco la fina llovizna de la ola rompiente en el rostro de frescura ávido.
Era nuestra madre, dirán después los hijos con ternura en los ojos.
El dolor de la ausencia, olvidados objetos mañana joyas auténticas.
Ella decía..., repetirán las frases antes molestas a causa de desgano o ansias de silencio o sueños de libertad. Sílabas musicales enhebrarán palabras en recuerdos imperiosos, desesperación de volver a vivir en el tiempo... Tarda respuesta a un canto de amor. ¿Recuerdas aquel gesto? ¿Y su sonrisa triste? ¿Y su pensamiento fijo en nosotros? ¿Sus manos, suavidad de alas rozando nuestros rostros? ¿El paso quedo junto a nuestro lecho en la alta noche y el murmullo de plegaria para encomendarnos a Dios? Poco a poco el ausente más lejos cada vez en el recuerdo -que alguien siempre lo reemplaza-; sus cosas van perdiendo la fragancia que de él se desprendía, impregnándolas; la manera de inclinarlas no es la misma y en el tiempo va cambiándoselas de sitio. Cada día su nombre acude menos al labio. Las lágrimas en manantial ya no brotan; tan sólo de a una que se enjuga furtiva. Hasta que todas secan agotada la fuente de dolor. Un velo cubre entonces la imagen en la retina, la maleza oculta la antes nítida figura en todo paisaje, visten los ambientes colores de seres distintos que distraen, va el alma tras vivencias nuevas. Y un día se llora el olvido.
(Tú, Muerte tan temida, sólo eres un pretexto: el olvido es más cruel que tu guadaña.) "
Marilina Rébota, a la muerte de No me llames poeta
Sólo el campo yermo que nos recibe, de su tierra, nuevo abono.
Nunca más la fragancia de la brizna de hierba ni el arder de encendidos leños; tampoco la fina llovizna de la ola rompiente en el rostro de frescura ávido.
Era nuestra madre, dirán después los hijos con ternura en los ojos.
El dolor de la ausencia, olvidados objetos mañana joyas auténticas.
Ella decía..., repetirán las frases antes molestas a causa de desgano o ansias de silencio o sueños de libertad. Sílabas musicales enhebrarán palabras en recuerdos imperiosos, desesperación de volver a vivir en el tiempo... Tarda respuesta a un canto de amor. ¿Recuerdas aquel gesto? ¿Y su sonrisa triste? ¿Y su pensamiento fijo en nosotros? ¿Sus manos, suavidad de alas rozando nuestros rostros? ¿El paso quedo junto a nuestro lecho en la alta noche y el murmullo de plegaria para encomendarnos a Dios? Poco a poco el ausente más lejos cada vez en el recuerdo -que alguien siempre lo reemplaza-; sus cosas van perdiendo la fragancia que de él se desprendía, impregnándolas; la manera de inclinarlas no es la misma y en el tiempo va cambiándoselas de sitio. Cada día su nombre acude menos al labio. Las lágrimas en manantial ya no brotan; tan sólo de a una que se enjuga furtiva. Hasta que todas secan agotada la fuente de dolor. Un velo cubre entonces la imagen en la retina, la maleza oculta la antes nítida figura en todo paisaje, visten los ambientes colores de seres distintos que distraen, va el alma tras vivencias nuevas. Y un día se llora el olvido.
(Tú, Muerte tan temida, sólo eres un pretexto: el olvido es más cruel que tu guadaña.) "
Marilina Rébota, a la muerte de No me llames poeta
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